
Cuando la imagen del Ecce Homo recorre las calles del barrio del Arrabal la noche de Miercoles Santo, no es simplemente una procesi贸n que atraviesa un barrio; es el barrio el que acompa帽a a su Ecce Homo.
Muchos vecinos han crecido viendo pasar la imagen desde ni帽os, otros son cofrades, portadores, o simplemente espectadores fieles que acuden a esta cita a帽o tras a帽o. As铆 es como la devoci贸n se ha transmitido de generaci贸n en generaci贸n, creando una memoria compartida que forma parte de la identidad de este barrio.
Con el paso del tiempo, el Ecce Homo ha terminado representando algo m谩s que una advocaci贸n religiosa.
Para muchos vecinos es una referencia emocional; un punto de encuentro entre pasado y presente, entre quienes estuvieron y quienes siguen caminando hoy. Y las calles por las que discurre la procesi贸n no son s贸lo un recorrido lit煤rgico; son las mismas calles donde se desarrolla la vida del barrio.
Por eso, cuando se habla del Ecce Homo y del Arrabal, se habla de una relaci贸n profundamente arraigada: La de una imagen que pertenece al barrio tanto como el barrio se reconoce en ella. Una relaci贸n hecha de tradici贸n, de memoria y de comunidad forjada durante estos 75 a帽os. Una identidad compartida que los hace sencillamente, 饾檮饾櫍饾櫒饾櫄饾櫏饾櫀饾櫑饾櫀饾櫁饾櫋饾櫄饾櫒.
Fotograf铆a:聽Juan Jos茅 Insa

