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 A la sombra del Omnipotente                              Carlos Pardos Solanas

 

     Desde que en 1681 se redescubrió nuestra venerada imagen del Santísimo Ecce Homo en la parroquia de San Felipe, inmediatamente fue objeto de una fervorosa devoción por parte tanto de los feligreses como de toda la ciudadanía de Zaragoza.

      Esta devoción se hizo patente de una forma singular cuando la ciudad atravesaba momentos de especial necesidad, en los documentos conservados tenemos el precioso testimonio de esos momentos en los que los zaragozanos acudían al Ecce Homo buscando en él la divina protección.

      En una fecha tan temprana desde su descubrimiento como 1705 el Capítulo acompañó a la venerada imagen de Nuestra Señora la Vieja (mencionada como “la Antigua”) desde la parroquia de San Miguel hasta colocarla en la capilla del Ecce Homo para pedir el fin de la sequía. El 12 de marzo de 1790 se celebró rogativa por el Ayuntamiento de la ciudad por la necesidad de agua, se cantó la letanía mayor y una misa votiva solemne al Sto Ecce Homo en su propia capilla: “No obstante la Serenidad grande, y pocas esperanzas de Agua qe havia; llovio en el dia que se canto la Misa”. La misma rogativa municipal se repitió al año siguiente y se celebró acción de gracias porque llovió abundantemente. También tenemos constancia de la misma petición en 1816 y 1821.

      La regencia de España manda el 23 de junio de 1823 la celebración de rogativas públicas por el Rey, el Ayuntamiento con el Cabildo establecieron ocho días de rogativas a celebrar en La Seo, El Pilar, El Portillo, Innumerables Mártires y la capilla del Ecce Homo. En 1829, de nuevo, nueve días de rogativa al Ecce Homo cantando la letanía mayor por orden del arzobispo para rogar por la salud de la reina Amalia posteriormente la celebrará el Ayuntamiento ante su agravamiento. En 1832, nueva rogativa municipal por la salud de Fernando VII.

      La epidemia de cólera morbo de 1833 hará que el señor arzobispo ordene nueve días de rogativa que se repetirán al año siguiente, por un nuevo brote, a San Roque, Ecce Homo y Nª Sª del Pilar.

     Como se puede ver, en graves ocasiones de necesidad pública, las instituciones acudían a rogar la protección del Ecce Homo, también sabemos que son innumerables las peticiones y acciones de gracias de devotos y feligreses a lo largo de los siglos.

     Estamos atravesando una situación muy complicada que jamás pensábamos que podíamos vivir, que pensábamos era propia de tiempos pasados. También nosotros ahora querríamos acudir a acogernos bajo la sombra del Ecce Homo, pero nos es imposible hacerlo físicamente. No debe importarnos, tenemos imágenes de Él por todas partes y además no nos hacen falta, porque la mejor imagen suya es la que cada uno de sus cofrades y devotos lleva grabada en el corazón, volveros a mirarla en vuestro interior y haced vuestras las palabras del salmo 91, su brazo, que es escudo y armadura, su sombra omnipotente os protegerá de todo mal y os llenará de consuelo.

  

Tú que habitas al Amparo del Altísimo,

que vives a la sombra del Omnipotente,

di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío,

Dios mío, confío en Ti".

 

El te librará de la red del cazador,

de la peste funesta.

Te cubrirá con sus plumas,

bajo sus alas te refugiarás:

Su brazo es escudo y armadura.

 

No temerás el espanto nocturno,

ni la flecha que vuela de día,

ni la peste que se desliza en las tinieblas,

 

ni la epidemia que devasta a mediodía.

 

 

 

 

Comunicación presentada en el V Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa, celebrado en Zaragoza entre el 23 y 26 de febrero de 2006.

 

HALLAZGO DEL SANTÍSIMO ECCE HOMO: ORIGEN DE UNA COFRADIA


  

 

 

COFRADIA ECCE HOMO | eccehomozaragoza@hotmail.com